Galpón 11...
Sentados en las escaleras del sonoro Galpón 11, la brisa de Rio Paraná nos anarquisaba el pelo, abrazandonos la temperatura con 29 palpitantes grados y el 70% de humedad, en el segundo plano de nuestros oidos se percibia a Bob Marley, con su consoladora "no woman, no cry", vistiendo yo, una remera negra de luto, una extrema minifalda de jean y mis Cover con calaberas y cerezas, vos, con una camisa negra despreocupadamente encimada con una remera gris y unos jeans "rotosos"...
De nuestras bocas no escaparon besos, solo dialogos sin frontera, divagando, acechando anecdotas y experiencias, una que otra risa, una que otra carcajada que desinivia a nuestros dientes y nuestros latidos adormecidos por la simplicidad del momento. Hallamos la felicidad con palabras, con "gauchas" palabras (como tú dices), se hicieron las dos, las tres, las cuatro, las cinco, la seis y las siete (Gracias Joaquin) y engordados de palabras nos allabamos, y el atardecer nos iso encontrarnos con el brillo de nuestros ojos, el calor nos iso sentir frio, lo suficiente como para acurrucarnos, solo para acurrucarnos...
En un momento nos pensamos que vibrabamos de serenidad, pero era mi telefono celular, era mi agotadora madre, invocando el tiempo, ya eran las nueve, casi las diez... de la noche.
Me acompañaste a mi parada, haciendo payasadas provocativas a la moral, fuimos pisando cuadras, hasta llegar, llegamos esperamos, esperamos y solo esperamos, empesamos a ver que mi colectivo se allaba justo en la esquina y solo me dijiste: - Nos veremos en otro atardecer- e instintivamente me sonroje, quien sabe porque...
Extendi mi mano para parar el colectivo y me llamaste... y me converti en victima de un robo... Y no paro de saborearme ese beso...

