Tu Angie Bowie
Tu etérea púa engatusa las cuerdas y mis pupilas alucinan, acordes despiertan mi excitación, adormecen a mi moral, acunan a mi pudor. Y ya nada lo puede evitar, mi blusa no puede frenar mis latidos, pero a tus dedos los sigue tiranizando tu canción, me ignoras y correteas en mis oídos; de mis oídos a mi pecho, de mi pecho a mi cadera, y de mi cadera a mi locura, y solo rascas tu guitarra, rascas tu guitarra.
Me regalas un estribillo envuelto con moño y yo la bautizo en caricia perpetua. Mis infinitas piernas se estremecen, para retener mi ardor, el único confidente es el piso en que estoy sentada, que me ata al mundo y saborea mis cascadas... me asemejo a una vagabunda que solo reclama ridículas monedas, pero yo te exijo ojeadas, indicios que quieres suministrarme amor, empobrecida estoy, tu guitarra entre tus manos está, no yo.
El ensayo de la banda concluye, me desatas del piso y me haces saborearme unos besos, me haces relamerme con tu deseo, pero... ya no, ya no te deseo como antes, ya te has independizado de tu narcótica guitarra roja...
Pero aun así sigo siendo tu Angie Bowie...

